Experiencia gastronómica en el Hotel El Duende del Chafaril

Hotel El Duende del Chafaril

Hace apenas unos días, hemos tenido la fortuna de disfrutar de un viaje junto a nuestros compañeros de Destino y Sabor, descubriendo la Sierra de Gata, en el norte de Cáceres. Ese viaje, en principio solamente turístico, se transformó en una auténtica experiencia gastronómica, disfrutando de varios lugares donde comer es un auténtico placer. En esta primera entrada, vamos a tratar de compartir el buen hacer del restaurante del Hotel El Duende del Chafaril.

San Martín de Trevejo

Este Pueblo conserva intacto su encanto medieval. Por su buen estado de conservación, está declarado Bien de Interés cultural con la categoría de Conjunto Histórico, galardón merecido por su arquitectura.

El Duende del Chafaril

Las viviendas tradicionales se caracterizan por tener al menos dos alturas y una planta baja o bodega. Como en toda la zona, esta bodega tenía dos zonas, una para el ganado, la inicial; y más al fondo, una donde se guardaba el vino elaborado. Este pueblo es ideal para visitar la Sierra de Gata, o bien tras pasar la sierra, ir a la zona de la Sierra de Francia, en Castilla y León; o bien Portugal, hacia el oeste, no distando mucho la ciudad de Guarda.

Hotel El Duende del Chafaril

Este Proyecto turístico es de lo más interesante. Los gestores, una joven pareja que apuesta por el desarrollo del turismo rural de la Sierra de Gata, trabajando conjuntamente con otros empresarios de la zona, se le nota comprometido con la excelencia. Esto se nota en la gestión de este hotel rural, situado sobre una antigua casa señorial del siglo XIX de buena piedra, pero con instalaciones anexas modernas y confortables, con su spa; incluido en el precio para los clientes alojados.

El Duende del Chafaril

Pero además de un lugar perfecto para el descanso, es un templo gastronómico; donde se reinterpreta la gastronomía cacereña tradicional, actualizándola a presentaciones modernas y atractivas, sin renunciar al sabor.

Comer en el Restaurante del hotel El Duende del Chafaril

El concepto básico es, el uso de ingredientes simples, a ser posible producidos en la zona, poniendo así en valor la gastronomía tradicional, con formatos y técnicas actuales; y así se configura una carta simple, sin infinidad de platos, pero todos bien pensados. E incluso, en fin de semana, con un menú del día a 15 €/comensal. ¿Pero es que se puede pedir más?

El Duende del Chafaril

El comedor es cómodo, no excesivamente grande, al menos en el que comimos. Totalmente diáfano y con una atención exquisita. En esta ocasión, nos dejamos aconsejar por el jefe de sala y chef, con unos entrantes a compartir y un principal para cada uno. Además se incluyeron unos aperitivos de una calidad difícilmente superable. Lo que más destacaríamos, además de la excelente cocina, el trato personal y amable de quien conoce y ama la cocina.

Entrantes y aperitivos

Como éramos varias personas, nos trajeron, a modo de aperitivo, unas cuñitas de queso. Se trata de un queso similar a la conocida Torta del Casar, pero que en la Sierra de Gata lo elaboran de forma algo diferente, consiguiendo más untuosidad, y sobre todo, menos fuerte, tanto al paladar como al olfato ya que está ahumado. El toque de calor, además le aporta un sabor ligeramente tostado que potencia las cualidades de este queso.

Otro aperitivo fue, una ensalada de naranja, típica de la zona, también conocida como “moje” de naranja, que se aliña con su aceite de manzanilla, típico aceite de oliva virgen extra de la zona y el pimentón de la Vera, otra comarca cacereña próxima a Gata.

El Duende del Chafaril

A la vista de estos aperitivos, bien hubieran sido unos entrantes más que suficientes. Pero no, llegarían como entrantes unas croquetas variadas. En dos bandejas llegaron unas croquetas de boletus, de espinacas y de queso. Aún no nos ponemos de acuerdo cuál era la mejor. Eran todas espectaculares.

El Duende del Chafaril

Y a sugerencia de la casa, otro moje de bacalao y pimientos asados. Sobre una cama de manzana laminada de la zona, es una mezcla de pimientos rojos asados y bacalao casi crudo. La mezcla, afinada con los ácidos de la manzana algo fresca, con el pimiento y su aceite de asar, junto a la sal, maridan este bacalao, que ya está rectificado de sal. Guardando la distancia, nos recordó ligeramente a un ceviche de pescado.

El Duende del Chafaril

La verdad es que con esto ya hubiera sido más que suficiente. Pero faltaban los principales.

Platos principales

Como ya estaban en cocina, no había forma de pararlos. Estos platos principales también estaban a cual más sabroso. Nos llegaron un revuelto de la casa de bacalao y patatas fritas paja caseras; que no suena muy elaborado, pero cuando le das el toque de un buen AOVE, el pimentón de la Vera y alguna que otra especia, la combinación es excelente.

El Duende del Chafaril

Y sobre todo este otro principal era para los menores que nos acompañaban, un solomillo de cerdo a la crema de queso con patata panadera de cama,.. ñan, ñam.

El Duende del Chafaril

Tenemos que reconocer que no pudimos terminar con estos platos, porque aunque se supone que era una especie de menú degustación, las raciones eran tremendas, incluso para los buenos comedores que estábamos en la mesa.

Postre, si, hubo postre

Condenados ya por el pecado de gula, compartimos un trozo de tarta de queso casera entre todos. Y eso que estábamos muy llenos y habíamos dejado parte de los platos principales. Pero había que poner la guinda al pastel, nunca mejor dicho, con este prostre casero; como todos los demás, según nos contaron.

El Duende del Chafaril

Y hablando de vinos, que hable la tierra

Hacemos este juego de palabras porque el vino que compartimos fue este tempranillo “Qué hable la Tierra” , si nos los lees, sabes que nos gusta disfrutar de los vinos locales, o de la zona; porque tenemos una teoría que dice que los vinos evolucionaron en cada región para adaptarse a la gastronomía que se daba en la zona; y viceversa. Así que era lógico disfrutar de este varietal de la DO. Ribera del Guadiana.

El Duende del Chafaril

Un vino con un tanino bastante domado, con mucha fruta; que maridaba perfectamente incluso con los platos de pescado y verdura, como los “moje”.

Situación del Hotel el Duende del Chafaril

Hotel el Duende del Chafaril
Calle Los Caños, 29 (ver en un mapa independiente)
10892 – San Martín de Trevejo, Cáceres
Telf.: +34 690 111 827

Y ya veis, esta experiencia, complementada con otras que podréis encontrar en Destino y Sabor y este gastroblog, las podéis vivir vosotros en la Sierra de Gata, una comarca con especial encanto que aún está libre de la masificación turística. Naturaleza, arte, productos y sobre todo, mucha gastronomía.

¿Conocías la zona? ¿Qué os parece? Ya adelantamos que repetiremos destino, así que, ¿Qué otros lugares por la zona nos recomendarías para comer o cenar? Déjanos tus sugerencias con un comentario.

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